Marco legal: Ley 527 de 1999
La Ley 527 de 1999 reconoce la equivalencia funcional entre la firma manuscrita y la firma electrónica. Esto significa que un documento firmado electrónicamente tiene el mismo valor probatorio que uno firmado en papel, siempre que cumpla con los requisitos legales.
El Decreto 2364 de 2012 reglamenta la firma electrónica y establece los criterios técnicos para que una firma electrónica sea considerada confiable: identificación inequívoca del firmante, integridad del mensaje y vinculación entre el firmante y el documento.
